Capítulo 18
Allí estaba en un cuarto, Amanda con una pistola apuntándome y Chris en el suelo, inconsciente, cubierto bajo un charco de su propia sangre, sin rastro alguno de vida. Y yo rogando porque Amanda disparé de una maldita vez, pero nunca lo hace, nunca lo hizó porque sabía que yo querría eso a vivir sin el amor de vida, sin Chris. Es entonces cuando todo se vuelve una horrorosa pesadilla.
Cada día despierto abrumada por aquel sueño, sabiendo que quizá algún día se haga realidad, que tal vez no solo sea una pesadilla sino que sea la horrible realidad. Lágrimas empiezan a caer en mis mejillas sin darme cuenta que alguien está a mi lado.
-Chris...- susurró poco antes de ocultarme en su pecho.
-Aquí estoy, nena. ¿Qué ocurre?- responde apoyando su cabeza en la mía.
Y no soy capaz de darle una respuesta, creerá que estoy loca o al menos eso me dice mi subconsciente. No me importa y tomó el valor suficiente para decírselo.
-Amanda.- apenas soy capaz de susurrar esa pequeña palabra pero tan cargada de poder, de miedo, sufrimiento y dolor.
Se separa un poco de mí y levantando mi barbilla me mira fijamente, para que finalmente pregunte.
-¿Qué ocurre con ella? ¿Vino a amenazarte?- suena preocupado.
Niego con la cabeza.
-Tuvé una pesadilla con ella...- le respondo hasta que mi voz empieza a quebrarse y comienzan los jadeos, consecuencia de esa maldita pesadilla.
-Oh, amor. Ven, nada pasará. Yo siempre voy a estar aquí a tu lado para protegerte de lo que sea.- Y dicho esto me abraza y me planta un cálido y dulce beso hasta que finalmente los dos nos envolvemos en un corto y hermoso sueño.
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